A todos nos encanta la comida italiana, no voy a poner eso en tela de juicio. Incluso, no les ha pasado que estar comiendo un buen plato de pasta en alguna esquina inesperada del mundo y pensar: “esto podría competir con un restaurante en Nápoles sin problema”. Y no lo digo a la ligera. Como apasionado del turismo gastronómico, he buscado pasta en los sitios menos obvios y he aprendido que la buena cocina italiana ya no es exclusiva de Italia: se ha globalizado, pero no en el mal sentido. En pocas palabras la comida italiana ya está en boca de todos.

Si eres un foodie, amante de los carbohidratos bien hechos y quieres saber dónde vale la pena pedir una pasta sin estar en territorio italiano, aquí te comparto mis lugares favoritos. Algunos son ciudades, otros rincones específicos, pero todos tienen algo en común: saben honrar a la pasta como se debe.

  1. Nueva York, Estados Unidos: La segunda capital italiana

No hay otro lugar en el mundo fuera de Italia donde la comida italiana sea de lo más real. No exagero si digo que algunas de las mejores pastas que he comido están en Nueva York. La ciudad es un universo paralelo donde conviven migrantes italianos de distintas generaciones y eso se nota en la comida. Desde trattorias familiares en Brooklyn hasta templos de la alta cocina en Manhattan, hay para todos los gustos.

Recomendación personal: Lilia en Williamsburg. Pide los “Mafaldini con parmesano y pimienta negra”. Sencillo, pero perfecto. Para los que aman los sabores clásicos con técnica impecable.

ny pizza

  1. Buenos Aires, Argentina: la herencia italiana en el sur

Quizás el país latinoamericano más italiano, sin exagerar. En Argentina, la cocina italiana no es extranjera, es parte del ADN nacional, la pizza es producto local, la pasta es una obligación. Gracias a la enorme migración italiana de finales del siglo XIX, muchas recetas tradicionales se preservaron de forma casi religiosa. En Buenos Aires, los domingos de pasta son una costumbre.

Tip foodie: Prueba los sorrentinos (una especie de ravioles grandes y redondos) de jamón y queso en algún bodegón porteño. Y acompáñalos con una copa de Malbec, claro.

  1. Tokio, Japón: la obsesión por la perfección

Yo también me sorprendí tanto como tu. ¿Comida italiana en Japón? Pues sí, Japón tiene una fascinación por la comida italiana que raya en lo obsesivo. La pasta allá no solo se respeta, se estudia. En Tokio hay restaurantes que hacen su propia pasta fresca todos los días, con ingredientes locales, y la sirven al dente, como dicta la tradición.

Lo más interesante es la fusión: platos de pasta con erizo de mar, miso, yema curada o algas. Suena raro, pero funciona.

Si estás de viaje por Tokio, busca restaurantes con pocas mesas y una carta corta. En estos lugares, cada platillo suele ser una obra de arte.

fusion de comida italiana

  1. Ciudad de México, México: más allá del parmesano rallado

Vamos, no nos podíamos quedar atrás en esta competencia. En los últimos años, la escena de la comida italiana en CDMX ha vivido un renacimiento. Ya no se trata solo de espaguetis con salsa boloñesa o de pasta con pollo al chipotle. Ahora hay cocineros mexicanos que se han entrenado en Italia y regresan a reinterpretar la cocina con ingredientes locales.

Ejemplo delicioso: una pasta corta con salsa de huitlacoche y queso Cotija rallado, que probé en una cena clandestina en la Roma Norte. Impecable.

  1. Melbourne, Australia: donde el vino y la pasta se dan la mano

Australia también tuvo su ola migratoria italiana y en Melbourne se refleja en una escena culinaria diversa y elegante. Lo que más me gustó fue la combinación con vinos australianos poco convencionales, que hacen buen maridaje con pastas frescas.

En Lygon Street, conocida como la “Little Italy” de Melbourne, puedes comer pastas hechas a mano con mariscos locales que te dejan sin palabras.

italia en brasil

  1. São Paulo, Brasil: pasta con acento tropical

En esta ciudad brasileña, la cultura italiana también echó raíces profundas. Pero lo más interesante es cómo los brasileños logran adaptar la influencia extranjera para hacerla propia y darle sentido carioca a todo lo que toca. No es raro encontrar lasañas con queso Minas o gnocchis acompañados de farofa.

Experiencia que no olvido: unos ravioles de mandioca rellenos de carne seca y bañados en una salsa de tomate con albahaca y aceite de dendê. Exótico, pero fiel a la esencia.

  1. París, Francia: rival y admiradora

Francia e Italia tienen sus diferencias culinarias, claro, pero en París encontré restaurantes italianos manejados por verdaderos puristas. Lo interesante es que en la ciudad luz se ha integrado lo mejor de ambas cocinas: técnica francesa con alma italiana.

Dónde ir: busca pequeñas trattorias en Le Marais o Saint-Germain-des-Prés. Ahí probé una lasaña de rabo de toro con bechamel que me hizo reconsiderar todo lo que pensaba sobre la lasaña.

Tabla comparativa: pasta fuera de Italia

CiudadTipo de experienciaPasta que no te puedes perder
Nueva YorkTradición + vanguardiaMafaldini con parmesano
Buenos AiresFamiliar y nostálgicoSorrentinos de jamón y queso
TokioTécnica japonesa aplicada a la pastaSpaghetti con erizo y alga nori
Ciudad de MéxicoFusión localPasta con huitlacoche y Cotija
MelbourneTrattorias y maridaje localPasta con mariscos australianos
São PauloItalia tropicalRavioles de mandioca con carne seca
ParísFusión refinadaLasaña de rabo de toro con bechamel francesa

Como foodie, no hay nada más emocionante que descubrir que un plato de pasta en otro país puede emocionarte tanto como uno en Italia. A veces, incluso más. Porque lo que hace especial a una pasta no es solo la receta, sino el contexto: la gente, el entorno, la historia detrás de cada bocado.

Y si estás planeando tus próximos viajes, quizá debas empezar por preguntarte: ¿dónde me gustaría probar pasta esta vez? El mundo está lleno de sorpresas: al dente.

Seguramente te puede interesar: Comida italiana a la mexicana: la fusión de dos mundos